Hammerhead: Shark Frenzy (2005)

Director: Michael Oblowitz
Actores: William Forsythe (Tom Reed), Hunter Tylo (Amelia Lockhart), Jeffrey Combs (Dr. Preston King), Arthur Roberts (Whitney Feder)
País: Estados Unidos
Me he propuesto la meta personal de ver todas las películas de Jeffrey Combs habidas y por haber asi que la odisea continúa con Hammerhead: Shark Frenzy (también conocida como SharkMan). Con un título así creo que el tipo de película resulta obvia: un hombre-tiburón está suelto matando a todo mundo. Efectivamente, el trama de la película no diverge mucho de esa fórmula y el resultado es algo muy parecido a The Vineyard: un científico loco (adivinen quién) dedicado a la creación de híbridos de especies crea un hombre-tiburón para ser la nueva raza dominante del planeta. Sin embargo, este monstruo no es nada menos que su propio hijo, a quien injectó células madre de tiburón para contrarrestar un cáncer que lo tenía al borde de la muerte. Para celebrar su logro, invita a un grupo de personas de una empresa que no pudieron (o no quisieron) salvar a su hijo a su isla remota donde realiza sus macabros experimentos. Nuestros héroes (o víctimas) son clichés andantes de este tipo de películas: la heroína buenona (la actriz de telenovelas gringas Hunter Tylo), la güera pendeja que se preocupa más por no ensuciar su ropa que ser comida por un monstruo y el executivo despiadado que no le importa la vida de nadie. Lo interesante es el héroe: William Forsythe con unos kilitos de más y que no solo rompe madres sino se queda con la chica. Ajá sí, cómo no.
La película básicamente involucra a nuestros héroes tratando de escapar de la isla de Combs mientras son asediados por su mini-ejército personal como también el feroz tiburón-hombre de CGI que devora a sus víctimas sin misericordia. Ya es conocido mi repudio a los efectos CGI y el punto a favor de Hammerhead es que el tiburón aparece demasiado poco para que me queje de los efectos (generalmente solo es un close-up de su boca antes de comerse a alguien). Eso sí, el gore es suficiente si bien nada excepcional: brazos y piernas flotan después de cobrar sus víctimas pero hasta allí. No obstante ya debería de ser obvio quien se roba el show: Combs. De nuevo haciendo un rol que le queda como guante, agracia a su personaje del Dr. King con la típica locura elegante y nerdezca que lo ratifica como uno de los grandes actores de terror de nuestros tiempos. También son los otros toques menores que le dan amplia diversión a lo que de otra forma sería una película de monstruos genérica: su laboratorio donde tiene a docenas de mujeres desnudas en tubos gigantes, el científico loco que lo acompaña con todo y acento alemán exagerado y finalmente, la mega-guapérrima Hunter Tylo apareciendo casi toda la película en un tank top o, mejor aún, amarrada y en ropa interior para ser “impregnada” por el hombre-tiburón. Hasta olvidé el mal diálogo y la mala actuación.
Momento Macabro: El director parece tener un fetiche con las jeringas. El Dr. King injecta a todas sus víctimas cualquier cantidad de veces y para los que les tienen terror a las agujas, esperen un escalofrío cuando injecta a Hunter… en la axila.
Link del IMDB
















