Creepozoids (1987)

Director: David DeCoteau
Actores: Linnea Quigley (Bianca), Ken Abraham (Butch), Kim McKamy (Kate)
País: Estados Unidos
El primer vistazo a la portada de Creepozoids dice todo: un enorme monstruo alienígena atacando a un tipo con cuerpo de He-Man y dos chavas super buenotas con poca ropa (una de ellas en vez de estar agonizando parece que se está orgasmeando). El lema: “your flesh will crawl right off your bones”. Traducción, una película B de bajo presupuesto con lema presuntuoso que de ninguna manera cumplirá con las expectativas de tan soberbiamente dramática portada. De hecho creo que no es exageración decir que Creepozoids es posiblemente una de las cinco peores películas de terror que haya visto en toda mi vida con respecto a sus aspectos técnicos: aún así, me tuvo extrañamente entretenido si bien por el simple hecho de ver si era posible que empeorara aún más (no me defraudó en este sentido). La trama es una combinación de terror y ciencia ficción: en la primerita escena vemos a una científica trabajando en un laboratorio. Escucha un grito. Abre la puerta. ¡El creepozoid! Posteriormente se nos explica que en el año 1998 el mundo ha estado devastado por guerra nuclear. Qué original.
Mientras tanto, un grupo de desertores del ejército se topan con el laboratorio abandonado y deciden esconderse antes de que los descubran y los fusilen. Como se pueden imaginar, pronto descubren la realidad de quién habita allí y mueren uno tras otro. Pero como si el enorme creepozoid (que no parece otra cosa más que un tipo en un disfraz de hule) no fuera suficiente, también hay unas ratas enormes mutantes. Perdón, hay unos peluches en forma de ratas entormes que si les hubiera faltado un dólar a los productores, hasta traerían la etiqueta. Ah pero no termina todo eso aquí: después de matar al creepozoid, el protagonista tiene que efrentarse con su engendro, un bebé maligno de plástico igual o más chafa. Agreguemos a esto pésima actuación, música ochentera de sintetizadores al estilo italiana, diálogos ultrajados de Aliens y ya vemos por qué es una bendición que solo dure poco más de una hora. Lo rescatable, como toda película B, es que funje más como comedia que algo escalofriante y también aparece la scream queen Linnea Quigley en un tank top bastante holgado y la obligada ducha encuerada.
Momento Macabro: Hay más momentos macabros en Winnie Pooh que aquí.
Link del IMDB




