The Slumber Party Massacre (1982)

Directora: Amy Holden Jones
Guión: Rita Mae Brown
Actores: Michelle Michaels (Trish Devereaux), Robin Stille (Valerie ‘Val’ Bates), Michael Villella (Russ Thorn), Jennifer Meyers (Courtney Bates)
País: Estados Unidos
Para el vulgo, los slashers son a primera vista películas machistas. Mujeres tomadas como objetos sexuales por los promiscuos adolecentes, una vida rodeada de sexo, drogas y rock & roll, y un final sangriento a la merced de un hacha, machete o sierra mecánica. Para Rita Mae Brown, activista y escritora feminista lesbiana, los slashers serían el medio perfecto para llevar la causa a un medio masivo y el resultado es The Slumber Party Massacre, justa o injustamente tachado como uno de tantos slashers genéricos que saturaron los cines en los años ochenta. Pero detrás de una superficie de mujeres gritonas con poca ropa y un asesino maniático, se esconde un sutil mensaje feminista no sin mucho innuendo sexual de por medio. Si no me creen, solo vean la portada del DVD: un asesino con un taladro. Un talado enorme. Un taladro enorme colocado justo entre sus piernas. Resumen de la trama: la chica popular de la escuela decide armar una slumber party aprovechando la ausencia de sus padres esa noche. Para su desgracia, un psicópata armado con un taladro (Russ Thorn a.k.a. “The Driller Killer”) se acaba de escapar del asilo y va tras ellas. Eventualmente logra entrar a la casa a hacer matadero de chicas semi-desnudas (y sus loser amigos) hasta que la chica nueva que vive al lado, Valerie, y su hermana deciden intervenir.
Como buena parodia de los slashers, hay mucho humor (empezando por el título) tal como los diálogos ridículamente falsos, las insinuaciones sexuales del villano y la calenturienta hermanita de Valerie. ¿Y el feminismo? Quitando las representaciones estereotípicas de las protagonistas, el mero hecho de ver una banda de chicas defendiéndose contra un hombre con un taladrote hace obvia la intención de Rita Mae en presentar al villano como representativo del género masculino en general. Mientras tanto, los otros hombres, los que supuestamente están para defender a las chicas son aún más mansos e idiotas. Traducción: los hombres son malos y los que son buenos no sirven para nada. Al fin de cuentas es labor de las chicas, con todo y sus limitaciones físicas viz-a-viz al agresor, quienes tienen que valer por si mismas sin ayuda del sexo “fuerte” (que viendo lo patéticamente idiotas que son sus amigos hace dudar de este calificativo). El Driller Killer también es notoriamente “normal”: es un tipo cuarentón cualquiera sin guante de cuchillos ni máscara de hockey, acentuando así el peligro que la masculinidad ordinaria significa para Rita Mae; cuando dice “it takes a lot of love for a person to do this” hasta parece el esposo abusador y cuando la heroína le corta su taladro, pues, ya entendieron el simbolismo.
Aún así, The Slumber Party Massacre tiene los suficientes toques de humor, sangre, y chicas semi-desnudas para merecer un aplauso.
Momento macabro: Como si no hubiera suficiente simbología fálica, el Driller Killer muere aventándosele a Trish justo cuando esta se coloca un machete donde estaría su ya saben qué si es que tuviera un ya saben qué. Una muerte fálica, qué ironía.
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