Hellbound: Hellraiser II

Director: Tony Randel
Actores: Clare Higgins (Julia Cotton), Ashley Laurence (Kirsty Cotton), Kenneth Cranham (Philip Channard), Imogen Boorman (Tiffany), Doug Bradley (Pinhead)
País: Reino Unido
En pocos géneros se aplica mejor que en el terror el viejo dicho de que la secuela nunca es tan buena como en la original, especialmente cuando hay series que llegan casi a la docena. Una notable excepción es Hellbound: Hellraiser II, secuela directa de una de las mejores películas de terror de los años ochenta y que para muchos fans no solo iguala sino supera a la original en casi todos los aspectos: hay más gore, el mito de los Cenobites es explorado en mayor detalle, hay más acción, y termina con un final que pocos se esperarían. Hellbound comienza tan solo unas horas después de los acontecimientos de Hellraiser (la introducción de la película hace un recuento de los acontecimientos previos), específicamente con la única sobreviviente de la famila Cotton, Kirsty, recluida en un asilo al mando de un misterioso y sádico doctor llamado Dr. Channard. Pero por supuesto, todos sabemos que Kirsty no está loca -incluso Channard mismo. La razón es simple: Channard busca los secretos detrás de la Caja de Lemarchand y para eso, tiene a una joven autista llamada Tiffany que le resolverá el acertijo. Como si fuera poco, eventualmente enlistará la ayuda de nada menos que Julia, a quien resucita de similar manera en que Frank resucitó en la original y que se vuelve su siniestra cómplice en su búsqueda por encontrar los placeres y tormentos del infierno (de nuevo, excelente actuación de Higgins en este papel).
Pero como era de esperarse, no todo sale de acuerdo al plan y tanto Kirsty y Tiffany como Channard y Julia terminan en los eternos y laberínticos pasillos del infierno presidido por el dios Leviathan y el cuarteto de Cenobites incluyendo Pinhead quien, gracias a la elegante interpretación de Doug Bradley, refrenda su estatus como realeza entre villanos de terror. No obstante, un villano aún más terrorífico emerge para enfrentarse no solo a las chicas sino a los mismos Cenobites en un climático e inolvidable final. Como se pueden imaginar, Hellbound es todo lo que un fan de Hellraiser podría esperar en una secuela y más aunque es debatible su superioridad sobre la primera. De muchas maneras es para la original lo que Aliens fue para Alien: excelente por méritos distintos. Su principal defecto es que carece del contexto familiar disfuncional y la obscuridad hogareña de la original aunque lo compensa con su exploración más profunda del mito (¿no se han querido preguntar cómo es realmente el mundo del otro lado de la Caja?), más acción y gore y uno de los villanos más memorables -si bien desconocido- del género (y no me refiero a Pinhead). Tristemente, esta fue la última película de la serie antes de que fuera adoptada por Hollywood; ninguna más llegaría al estándar de estas dos obras de arte del cine de terror británico.
Momento Macabro: Channard decide resucitar a Julia derramando sangre en el colchón donde la esposa desesperada murió en la primera. Por supuesto, no piensa derramar la suya: se lleva a uno de sus pobres pacientes insanos que cree que su cuerpo está lleno de gusanos y le da un cuchillo. El resto es una orgía de auto-mutilación hasta que aparece el cuerpo despellejado de Julia quien lo termina chupando seco.
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