The Unnamable II - The Statement of Randolph Carter (1993)

Director: Jean-Paul Ouellette
Actores: Mark Kinsey Stephenson (Randolph Carter), Charles Klausmeyer (Eliot Damon Howard), Maria Ford (Alyda Winthrop), John Rhys-Davies (Professor Warren)
País: Estados Unidos
Notoria había sido la ausencia del principal personaje de Lovecraft, Randolph Carter, en la pantalla grande hasta la llegada de The Unnamable, la primera película comercial donde apareció el que es considerado el héroe auto-biográfico del famoso maestro de terror. Para aquellos que gustaron de la interpretación nerdezca de Mark Kinsey Stephenson, la dosis se repite en The Unnamable II: The Statement of Randolph Carter (que de ninguna manera tiene algún vínculo con la historia del mismo nombre y que también es conocida por otros nombres como The Unnamable Returns). La secuela toma lugar inmediatamente después de los eventos de la original donde solo Randolph, su amigo Howard y la chica Tanya sobrevivieron la orgía de sangre que el (o más bien la) demonio innombrable causó en la vieja mansión de los Winthrop. Decidido a resolver el misterio, Carter enlista la ayuda del profesor Warren (John-Rhys Davies) y organizan una búsqueda en la tumba de Winthrop (que en un sueño previo se revela como un brujo que accidentalmente hizo que su hija Alyda fuera poseída por el demonio) donde se encuentran al demonio atrapado en las raíces de un árbol.
Después de inyectarle insulina, el horrible demonio se convierte en la hermosa Alyda Winthrop, interpretada por la hermosa Maria Ford quien se pasa casi toda la película completamente desnuda aunque su larga cabellera y los ángulos de cámara tristemente nos roban de cualquier vistazo a sus partes nobles. No obstante, la mitad demoniaca regresa y comienza otra matanza en los dormitorios mientras Carter, Howard y compañía buscan la manera de acabar con la maldad para siempre. A diferencia de la primera, la trama de esta secuela es plenamente original (para bien o para mal), prestándose solo los personajes del cuento. Pero al igual, contiene numerosos momentos humorosos gracias al contraste del serio e inmutable Carter con sus locochones compañeros de dormitorio: cuando entra con Alyda por primera vez uno de ellos comenta sorprendido “Carter with a naked woman in his room, this is monumental!”. Al final el típicamente asexual Carter se enamora de Alyda pero no esperen un final feliz, a fin de cuentas es Lovecraft. ¿Mejor que la primera? Ligeramente. Lástima que después de esto Carter terminó donde siempre había estado: en el olvido.
Momento Macabro: Saber que tardarán al menos otras dos décadas hasta que alguien como Carter vuelva a ligar.
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