Megalodon (2004)

Director: Pat Corbitt

Actores: Leighanne Littrell (Christen Giddings), Robin Sachs (Peter Brazier), Al Sapienza (Ross Elliot), Mark Sheppard (Mitchell Parks), Jennifer Sommerfield (Amanda ‘Maz’ Zablenko)

País: Estados Unidos

De todos los monstruos de la criptozoología, uno de los más fascinantes es el megalodón: un enorme precursor del tiburón blanco pero con el tamaño de una ballena. Este monstruo viviente se extinguió hace poco más de un millón de años pero supuestamente se han encontrado dientes con una antigüedad de apenas unos cuantos miles años atrás: mientras nuestros ancestros cruzaban el hielo para poblar América estos depredadores aún rondaban los mares. ¿Exageración? Tal vez. Pero hay uno que otro que piensa que nunca se extinguieron, simplemente se fueron a las profundidades donde el hombre aún no lo ha encontrado (o vivido para contarlo). Tal es la premisa de Megalodon, escrita por el famoso maquillista Gary J. Tunnicliffe. En el ártico, un empresario crea una sofisticada plataforma petrolera en medio del océano e invita a una reportera y su camarógrafo para que presencien el éxito de su operación. Sin embargo, accidentalmente abren un hoyo que revela una caverna subterránea enorme llena de criaturas prehistóricas presuntamente extintas hace decenas de millones de años.

La primera con la que se topan es un dunkleosteus, un pez acorazado que ataca a uno de los trabajadores (y eso que solo era un bebé). En la caverna encuentran medusas enormes y luminosas pero pronto se topan con el peor terror de todos: un enorme megalodón que comienza a atacar a los sumergibles y a la plataforma misma. El resto, por supuesto, es predecible y no es ni remotamente un Jaws. De hecho los efectos son de muy bajo presupuesto y abusan del CGI al grado que en algunas escenas ¡hasta el mismo mar es hecho por computadora! Pero tampoco esperen un Jurassic Park: he visto cosas más creíbles en videojuegos que en esta película. Tampoco esperen mucho de los personajes: salvo Ross Elliot (Al Sapienza), un auténtico lobo de mar que ha visto y vivido todo (su cuerpo está cubierto de una enorme quemada de medusa), los demás son bastante olvidables y estereotipados. Aún así, para los fans de la criptozoología marina, seguro le encontrarán su lado bueno y entretenido.

Momento Macabro: No hay nada de gore (todas las muertes ocurren dentro de sumergibles o demás aparatos) aunque la escena final es realmente excelente: la sombra de este enorme pez pasando por debajo de un yate. Tal vez la única escena creíble en todos sus sentidos.

Link del IMDB

**½

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