Cloverfield (2008)

Productor: J. J. Abrams
Director: Matt Reeves
Actores: Qué importa, de todas formas se mueren
País: Estados Unidos
Pobre Nueva York. Ya ha sido atacada por simios enormes, lagartijas japonesas, extraterrestres, asteroides y terroristas musulmanes. Seguramente ser destruido por otro monstruo gigante es lo último que necesita la gran manzana pero justamente eso es lo que depara en Cloverfield, una mezcla siniestra de Godzilla con La Bruja de Blair que captura los intentos de supervivencia de un grupo de amigos mientras Manhattan es invadida por una criatura que ya hubiera querido tener Osama Bin Laden en su arsenal. Para aquellos que se perdieron esta película por pensar que era una gringada cualquiera, o gran error: Cloverfield es sin exageración alguna, la mejor película de monstruos desde Jurassic Park (y eso es algo) y la mejor razón para presumir su “home theater” si es que lo tienen.
Para una industria notoriamente carente de ideas nuevas, es bueno que Hollywood finalmente se esmerara con Cloverfield. Cierto, la película le roba más de un elemento al remake de Godzilla de hace unos años (que a mi juicio no fue tan mala como muchos dicen) y como en toda película gringa hay una historia de amor entrelazada aunque para fines de la trama, le agrega más de lo que le resta. Pero es el hecho de ser presentada desde el punto de vista de una videocámara que la pone punto y aparte de sus predecesores, agregándole un nivel de realismo que suele ser opacado por la dimensión del desastre. Simpatizamos con los protagonistas porque vemos su lucha desde sus ojos lo que también hace la película mucho más aterrorizante: si alguna película ha capturado lo que se sentiría estar acosado por un monstruo de 30 pisos de altura entre las cavernosas calles de la ciudad más destruida en la historia del cine, es ésta. El ambiente le da al clavo también: en la primera escena vemos una toma de Central Park en un amanecer ominoso, como si la ciudad ya se estuviera preparando para su destino funesto.
Por supuesto, ninguna película de monstruos puede ser juzgada sin tomar en cuenta el monstruo mismo. “Clover” (como se le ha dicho de cariño) no defrauda: su tamaño hace que T-Rex parezca un hámster y su rugido es inhumano, escalofriante. Pero lo más terrorífico son sus enormes y delgados brazos doblados hacia abajo le dan un aura siniestro y fantasmal. No sabemos cómo ni por qué llegó ni se hace el más mínimo esfuerzo por dar una explicación (¿acaso la necesitamos?). Pero seamos honestos: en nuestro mundo post-11 de Septiembre, el mayor miedo no es un reptil gigante sino el medio mismo. Es allí donde Cloverfield brilla, al evocar los miedos de un país que aún no se recupera psicológicamente de los ataques terroristas: las tomas de la evacuación del puente de Brooklyn, las olas de escombros invadiendo las calles, edificios colapsándose sin explicación, todo esto una copia casi perfecta de las fotos que dominaron las primeras planas. Hasta una referencia a aquel otro trauma nacional, Vietnam, no pudo faltar durante la huída por helicóptero que asemejó a la de Saigón en los años setenta.
Al principio pensé que el gran defecto de Cloverfield era su corta duración: menos de una hora y cuarto sin contar los créditos. Pero en una época donde hasta las más descerebradas películas de acción te adormecen las nalgas durante casi tres horas con un diluvio de CGI exagerado y escenas de acción predecibles y monótonas, es bueno que esta película no se comprometa a compensar calidad por cantidad (desde otra perspectiva, creo que ninguna otra película contiene tanta acción y emoción por minuto). Nueva York no habrá sobrevivido el paso del monstruo pero Cloverfield sobrevivirá como un clásico en un género que ya necesitaba una inyección de sangre nueva y como la primera gran película de terror para la generación adicta a realities mientras vive bajo la sombra siempre latente del terrorismo.
Momento Macabro: no hay mucha sangre sino destrucción. Pero destaca una escena en una enfermería improvisada del ejercito donde vemos a un soldado con el estómago completamente abierto y posteriormente a una de las protagonistas que literalmente explota tras contagiarse de uno de los parásitos que el monstruo suelta.
Link del IMDB

















May 6th, 2008 at 9:08 am
Sin ninguna duda un hijo digno del Gran Cthulhu.